someterlos a la cruenta carnicería que ha de sustraerles las manos, los brazos o los pies,deformándoles sus caras y vaciando sus ojos, o desfigurándoles la fisonomía que Dios modeló parareflejar la sabiduría y la ternura del alma eterna.Después de las luchas sangrientas, donde matan y estropean a los hombres sanos, otroshombres vestidos de blanco se apresuran a retirar a los mutilados del matadero fratricida, y en unatarea piadosa y casi sacerdotal, les ajustan los brazos, piernas y manos, substituyéndoles losauténticos por otros miembros artificiales y genialmente electronizados. Los más desgraciados yvíctimas de la ceguera, les colocan ojos de vidrio, tan perfectos, que hasta parecen "naturales"... ¡Y, alos infelices de carnes atrofiadas, huesos fracturados y nervios lesionados, les injertan tejidos y trozosde piel de las partes menos visibles del cuerpo humano!.Sin duda alguna, las criaturas que se encuentren a la altura de la era paleolítica, son capaces depracticar esa insensata y cruel actividad enfermiza de movilizar la materia prima humana, en perfectoestado de salud, para después exponerla a las bombas y metrallas fratricidas, transformándola encomplejo teratológico, que más tarde vivirá y caminará por el centro de las grandes ciudades, cualmuestra del alcance y evolución de la técnica moderna. Desfigurados a propósito por los imperativosde la guerra, la "mejor" juventud de un pueblo se transforma en harapos vivos, ¡recompuestos por lamedicina!... En la era prehistórica, los monstruos antediluvianos eran cazados y destruidos por lostrogloditas expertos y valerosos; hoy, entre los hombres del siglo XX, a pesar de tener una civilizaciónmilenaria, del advenimiento de la cibernética y del control atómico, sus hermanos son cazados ytriturados fácilmente bajo las patas de los monstruos modernos, que además vomitan fuego y plomopulverizándolos en pocos instantes. La vida humana en medio de la civilización aún es tan insegura yprecaria, que hasta un paranoico fustigado por delirios mesiánicos podría exacerbar las pasionesbelicosas de un pueblo, y aumentar el índice demográfico de la población mutilada y teratológica,resultante de los mataderos fratricidas
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.Pero, conforme a las profecías bíblicas que anunciaban el "Fin de los Tiempos", desde Isaías,Miqueas, Job, Malaquías, Daniel, Ezequiel, Juan Evangelista y el mismo Jesús, incluyendo tambiénlos profetas modernos como Santa Odila, el Cura de Ars, Catalina Emmerik, el campesino Maximino,el profeta Frau Silbiger, Paracelso, Madre Shipton e Izgur, hasta el famoso vidente Nostradamus,cuyos tiempos profetizados ya está viviendo la actual humanidad, encontrándose en el más grave yespinoso examen de su conducta espiritual. Día a día, conforme citan las profecías bíblicas, laAdministración Sideral del orbe juzga a los "vivos" y a los "muertos", es decir, a los encarnados ydesencarnados, promoviendo a dos grupos distintos de espíritus. A la derecha del Cristo, símbolo delAmor, se sentarán los buenos, cuyos espíritus “heredarán la tierra", una vez depurada y verticalizada,retornando en futuras reencarnaciones, a fin de apresurarse en las ciencias y en las artes, parapoder demostrar su potencialidad divina. A la izquierda, se colocarán los dos tercios de almas,integradas por los malos, o los citados bíblicamente como los lobos o yuyo, en fin, los reprobados enel "Juicio Final", y que deberán emigrar hacia otro planeta, donde podrán recomenzar sus leccioneshasta alcanzar el grado de altruismo, exigido para habitar mundos pacíficos, sanos y venturosos. Los"de la izquierda" del Cristo son criaturas indisciplinadas, perversas, avarientas, orgullosas, egoístas,tiránicas, lujuriosas, hipócritas y vengativas. Deberán encontrarse en el ambiente del mundo primariodonde irán a habitar, siéndoles sus condiciones apropiadas para dar cabida a sus insanias, maldad yviolencia, como lo hacen actualmente en la tierra. Bajo la Técnica Sideral que se denomina "lossemejantes curan a los semejantes", los exiliados de la tierra encontrarán la cura espiritual bajo elsigno de las mismas pasiones, torpezas y vicios, que tanto usan y abusan en estos momentos.Mientras tanto, el "pueblo de Dios", que será probado, estará conformado por las criaturas pacíficas,amorosas y humildes, incapaces de tener deseos de pillajes y venganzas. Aunque todavía no seanpersonas santificadas, sin embargo integrarán las falanges de los "de la derecha" del Cristo, debido asus buenas intenciones y redoblados esfuerzos por seguir en el camino del Bien.
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Es evidente que Ramatís se está refiriendo a los tipos megalo maniáticos como Hitler, Mussolini y tantos otros quearrastran a su pueblo a la destrucción e infelicidad humana.
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